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Prevención de caídas en altura con perspectiva de género: una exigencia de seguridad e igualdad

Para poder realizar una adecuada prevención de las caídas de altura con perspectiva de género, es imprescindible poner de manifiesto en primer lugar las diferencias biológicas que influyen, tanto en el riesgo como en la seguridad de las trabajadoras.

En este sentido, la primera cuestión es la relativa al diseño de los equipos de protección individual (EPIs), diseñados para trabajadores. Esta situación genera riesgos adicionales para las mujeres en los trabajos de altura, ya que puede impedir o dificultar la capacidad para realizar una tarea específica.

Hay que decir también que poco a poco las empresas están incorporando cambios para adaptar los equipos a una plantilla más diversa, pero sólo respecto a la talla y no al género.

El artículo 17.2 de la LPRL establece que «el empresario deberá proporcionar a sus trabajadores equipos de protección individual adecuados para el desempeño de sus funciones y velar por el uso efectivo de los mismos cuando, por la naturaleza de los trabajos realizados, sean necesarios» (LPRL).

Por otro lado, el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual, en su artículo 2.1. define qué se entiende por equipo de protección individual en el artículo 5.b) expone que hay que tener en cuenta las condiciones anatómicas, fisiológicas, el estado de salud de la persona trabajadora.

Por ello, para su selección, hay que tener en cuenta los aspectos ergonómicos, las características morfológicas y el estado físico, además de la salud del trabajador que lo debe llevar. El EPI debe adaptarse correctamente al usuario ya que un mal ajuste puede implicar una disminución de la protección ofrecida por el equipo e incluso la inexistencia de protección a pesar de ser llevado.¹

Entendemos que este aspecto recogido de la Guía Técnica para la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual elaborada por el INSS, hace referencia tanto a trabajadores como a trabajadoras.

Sectores masculinizados y falta de adaptación real

Pero en sectores altamente masculinizados –industria y construcción principalmente– las mujeres suelen emplear los mismos equipos de protección que sus compañeros varones, con independencia de su adaptación al cuerpo femenino. El problema es que al ser baja la demanda de EPI dirigido a ser portado por mujeres, los fabricantes no los diseñan, no realizan inversiones en investigación y desarrollo de estos nuevos productos. El resultado es que estas mujeres usan equipos de protección que no están perfectamente adaptados a su fisonomía personal, poniendo en peligro la seguridad y salud personal y la del resto de compañeros.²

Los estudios antropométricos muestran que las mujeres tienen unas características anatómicas y morfológicas diferentes de los hombres, que deben ser tomadas en cuenta en el diseño de los equipos de protección individual. Las mujeres son menos altas que los hombres de promedio, pero sus hombros son más estrechos y sus caderas más anchas, por lo que no es suficiente con una prenda más pequeña, sino una que se ajuste a dichos rasgos anatómicos. Estas diferencias deben tenerse en cuenta en el diseño de los arneses anticaídas y la ropa de protección, entre otros.³

Los riesgos de caída de altura tienen una mayor incidencia precisamente en estos sectores anteriormente mencionados.

La falta de EPI adecuados refuerza la idea de que ciertos trabajos «no son para mujeres», aumenta la rotación laboral femenina en sectores como construcción, energía, minería o mantenimiento industrial, y constituye una forma de discriminación indirecta según la normativa europea de igualdad.

Hacia entornos de trabajo más seguros e inclusivos

Incorporar la perspectiva de género en el diseño y selección de los equipos de protección individual es una medida urgente para reducir los accidentes laborales. Esto permitirá generar entornos de trabajo más seguros y facilitará que las mujeres puedan incorporarse a sectores tradicionalmente masculinizados con plenas condiciones de seguridad y protección.


¹ Guía técnica para la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

² Análisis de los equipos de protección individual según una perspectiva de género. Laboratorio Observatorio de Condiciones de Trabajo desde una Perspectiva de Género. Proyecto financiado por el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. Consejería de Empleo, Empresa y Comercio.

³ Recuperado de: https://asepal.es/importancia-de-la-seleccion-de-equipos-de-proteccion-individual-con-perspectiva-de-genero/

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