Enfermedades profesionales

> QUÉ SON LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES

Viene recogida en el Art. 157 de la Ley General de Seguridad Social, este artículo establece que la Enfermedad Profesional es  “la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esta proceda por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional”. 

Podemos decir que la Enfermedad Profesional es aquella que se produce por el trabajo que realizamos para un empresario, cuando estamos expuestos a sustancias o realizamos actividades que vienen recogidas en la tabla que publicada el Estado. Todo lo que no esté relacionado en esta tabla no es Enfermedad Profesional

> CUADRO DE EE.PP.

La primera tabla sobre enfermedades Profesionales, se publico en 1978.  Pero el 19 de Diciembre de 2006 se publicó el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre (https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2006-22169), que aprobó el nuevo cuadro de enfermedades profesionales adaptándolo a la realidad actual y estableciendo los criterios para su notificación y registro. Este Real Decreto consideró nuevas sustancias y amplío nuevas profesiones o tareas que podían producir enfermedades.

En relación a los grandes grupos de Enfermedades Profesionales la nueva lista mantiene el esquema de 1978, pero además:

Se introduce un grupo específico para el cáncer de origen laboral.

En relación a los agentes químicos se estructura agrupándolos según su naturaleza, por familias químicas, simplificando la identificación de los agentes.

Las producidas por agentes físicos incluyen:

  • Las EP provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos
  • Las provocadas por esfuerzo mantenido de la voz,
  • Las oftalmológicas por exposición a radiaciones ultravioletas,
  • Las provocadas por la acción local del frío
  • Las provocadas por vibraciones.

Los agentes biológicos se han detallado mucho más que el año 78 y se incorporan enfermedades producidas por:

  • Agentes biológicos.
  • Bacterianos
  • Virales
  • Parásitos
  • Diferentes tipos de micosis (hongos) y enfermedades por priones (partículas infecciosas).

En cuanto a las EP respiratorias y dermatológicas se incluyen dos subgrupos:

  • Provocadas por la exposición a sustancias de bajo peso molecular
  • Provocadas por la exposición a sustancias de alto peso molecular.

Con inclusión como Enfermedad Profesional, del Síndrome de Disfunción de la Vía Reactiva (RADS), rino-conjuntivitis, patología respiratoria causada por encimas, sustancias de origen vegetal etc. Se incluyen las alteraciones fibrosantes de pleura o pericardio con restricción respiratoria o cardiaca por exposición al amianto. A nivel dermatológico se incluyen además de las dermatosis por agentes químicos las alérgicas por sustancias de origen vegetal y dermatítis de naturaleza infecciosa.

Se publica cambien una lista de Enfermedades Profesionales cuyo origen laboral se sospecha, y que podrán ser reguladas en el futuro. De hecho, en 2015 se publica una ampliación de la Ley, donde ya se recogen algunas de las enfermedades consideradas sospechosas.

El pasado 5 de mayo de 2018 se publico en el Boletín Oficial del Estado una nueva Ley que incorpora el cáncer de pulmón producido por inhalación de polvo de sílice (https://www.boe.es/boe/dias/2018/05/05/pdfs/BOE-A-2018-6046.pdf). También en ese mismo mes, los Sindicatos han llegado a un pre-acuerdo con el Gobierno para que se reconozcan enfermedades que aquejan a las camareras de pisos y que hasta la fecha no se consideraban como tal. Así dolencias como la del túnel metacarpiano, la bursitis y el llamado “codo de tenista”, serán reconocidos prontamente, además se seguirá negociando para tratar de incluir otras dolencias de origen lumbar.

> DUDAS MÁS FRECUENTES SOBRE ENFERMEDADES PROFESIONALES

Haciendo clic sobre cada pregunta, se despliega su contenido.

Según la Ley General de Seguridad Social, para que una enfermedad sea considerada como profesional deben darse los siguientes elementos:

  • Que exista una enfermedad
  • Que aquella haya sido producida por la actividad por cuenta ajena que realiza el trabajador (trabajar para un empresario).
  • Que sea consecuencia de las actividades que se recogen en el cuadro de enfermedades profesionales.
  • Que proceda de la acción de sustancias o elementos que el mismo cuadro de enfermedades profesionales recoge para cada enfermedad.

El cuadro de Enfermedades Profesionales viene recogido en el RD 1299/2006 (https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2006-22169) y es limitado, es decir, contiene un listado cerrado de enfermedades y sustancias que la original.

¿Qué ocurre con otros tipos de trabajadores, como por ejemplo los autónomos o los empleados de hogar?, ¿tienen enfermedades profesionales?, ¿Tendrían derecho a las prestaciones económicas en caso de enfermedad derivada de su actividad?, la respuesta es sí. Con la aprobación de la ley 20/2007 (https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2017-15836)  los trabajadores autónomos tienen derecho a las prestaciones por contingencia profesionales. La ley distingue entre dos tipos de autónomos:

  • Los autónomos económicamente dependientes (TRADE), son aquellos cuyo trabajo e ingresos depende principalmente de una sola empresa (75% de los ingresos), en este caso, la cotización por accidente laboral y enfermedad profesional es obligatoria.
  • El resto de los autónomos, para los que esta cotización es voluntaria.

En el mismo caso nos encontramos a las empleadas del hogar después de la aprobación del RD 1596/2011 (https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2011-18914), que obliga a cotizar por contingencias profesionales al colectivo.

También los trabajadores agrarios y trabajadores del Mar están protegidos frente a las Enfermedades Profesionales.

En estos casos, la ley prevé que se reconocerán como accidente laboral (artículo 115, aptdo e, de la L.G.S.S), pero tendremos que probar que la enfermedad tiene como causa exclusiva la ejecución del trabajo.

Pues sí. Otro concepto a tener en cuenta es lo que llamamos “Enfermedades relacionadas con el trabajo”, y que son aquellas que no son consideradas ni accidente de trabajo ni enfermedad profesional, pero que tienen conexión con el trabajo, (art. 115 de la LGSS).

¿Cuáles son?, Las que vienen derivadas de los riesgos psicosociales,  tales como el acoso laboral, síndrome del trabajador quemado (burnout), estrés laboral, violencia verbal o física en el trabajo etc.

En estos casos, la mayoría de las veces el trabajador es dado de baja por enfermedad común, independientemente de que en los informes médicos se indique que el origen sea el trabajo.

 Para que sea considerado como contingencia profesional deberá de iniciarse un procedimiento de determinación de contingencias, que probablemente termine en los juzgados

Están protegidos ante estas enfermedades todos los trabajadores que trabajan para un empresario (por cuenta ajena), incluidas las empleadas del hogar, los trabajadores del régimen agrario y los trabajadores del mar. También lo están los Trabajadores Autónomos dependientes (TRADE), que prestan servicios principalmente para una sola empresa  y los Autónomos, en general, que decidan cotizar por esta contingencia

La entidad que nos valorará si una enfermedad es o no profesional es la Mutua de Accidentes que tenga concertada la empresa, pero también podría valorarlo el médico de cabecera.

Cuando un trabajador tiene una enfermedad y piensa que está relacionada con su trabajo debe acudir a la Mutua de su empresa, para que lo atiendan, lo valoren y en su caso se declare la Enfermedad Profesional.

En muchos casos, se acude directamente al médico de la Seguridad social, en este caso, si el médico ve indicios de que la enfermedad pueda haber sido causada por el trabajo,  emitirá un “documento de comunicación de sospecha” del posible origen laboral, lo trasladará a la Inspección y nos enviará a la mutua que corresponda con copia del documento, para que sea la mutua quien dé la baja (si el estado de salud del trabajador así lo aconseja).

Entonces hay que acudir a la inspección médica con copia del documento que la Mutua nos entrega en el que nos comunica que la causa no es laboral. Esto se hace para que la inspección y el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), investiguen las causas y determinen si la contingencia es profesional. En caso de que el trabajador requiera una baja, se le dará como enfermedad común (no laboral), hasta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social resuelva.

La Inspección estudiará el diagnostico y si consideran que  es enfermedad profesional se lo trasladará a la Mutua para que sea ella la que gestione el proceso (baja, seguimiento, prestaciones etc.).

En caso de duda, se trasladará todo al INSS, que decidirá si la Enfermedad es o no profesional y así se lo hará saber a la Mutua. Por tanto, la última palabra la tiene el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS)

No obstante, el propio trabajador ó trabajadora pueden acudir directamente al INSS para solicitar su pronunciamiento y que se determine el carácter profesional de la enfermedad.

Entonces se sigue con la baja que tenemos hasta que la mutua tome una decisión:

  • Si confirma la sospecha, emitirá los partes de baja y confirmación desde la fecha de baja que ya teníamos, y la inspección eliminará la anterior. La Mutua ante una enfermedad profesional deberá elaborar un parte sobre esta enfermedad, con la información que le facilite la empresa, y deberá entregar al trabajador los partes de baja, confirmación y alta (que deberá a su vez ser entregado por el trabajador a la empresa), mientras dure la baja.

Si no la confirma, el trabajador seguirá de baja por enfermedad común hasta que haya mejoría. Eso no significa que se esté de acuerdo con la decisión, y por tanto iniciaremos el trámite con la Inspección médica que comentamos en el punto anterior si no estamos de acuerdo. 

1.- Si el paciente acudió al médico de la Seguridad Social, se cumplimentará el documento de comunicación de sospecha de enfermedad profesional y se enviará a Inspección médica, haciendo constar que el proceso no causa baja y derivando al paciente a su Mutua, con una copia del documento, para su estudio y tratamiento.

2.- Si acudió directamente a la mutua, se estudiará y se tratará la enfermedad.

Cuando un trabajador está de baja por una enfermedad profesional tiene derecho a:

  • Asistencia sanitaria: prescripciones farmacéuticas, intervenciones quirúrgicas, terapias, también tienen derecho a prótesis y sillas de ruedas y demás medios necesarios, en caso de ser necesarios.
  • Prestación por Incapacidad Temporal: se tiene derecho a la prestación por incapacidad temporal desde el día siguiente a la baja y se cobrará siempre el 75% de la base reguladora. En caso de que derive en una Incapacidad Permanente, no será necesario tener cotizaciones previas para poder cobrar esta pensión.
  • En el caso de lesiones permanentes no invalidantes: se tiene derecho a una indemnización.
  • En caso de muerte del trabajador: derecho a una indemnización
  • Si no se estaba dado de alta en la Seguridad Social, se considerará que estaba de alta de pleno derecho.
  • Si por la enfermedad no se puede seguir realizando el trabajo habitual, la empresa deberá buscar un puesto adaptado, sin bajar el salario.

Si finalmente, la mutua o el INSS determinan que tengo una Enfermedad Profesional, durante el proceso de la baja médica, debo cumplir con una serie de obligaciones, ¿cuáles son?:

  • No fingir la enfermedad, pues es una actuación fraudulenta, que puede llevar a tener responsabilidades económicas e incluso penales
  • No trabajar mientras se está de baja, ni por cuenta ajena, ni por cuenta propia, ni haciendo trabajos de chapuzas. Si te cogen te quedas sin prestaciones.
  • Seguir el tratamiento, es obligación del trabajador no rechazar o abandonar el tratamiento sin causa razonable.
  • Colaborar en el proceso de recuperación, No realizar tareas que agraven su estado, por ejemplo hacer deportes, movimientos o actividades de riesgos, salvo que se recomienden por causas de rehabilitación y seguir el tratamiento y recomendaciones de los facultativos.
  • Comparecer ante mutuas y tribunales, La incomparecencia para exámenes y reconocimientos médicos producirá la suspensión de la prestación, al objeto de comprobar si aquella fue o no justificada.
  • Presentar la documentación pertinente a la empresa. El trabajador debe presentar en el plazo de 3 días hábiles los partes de baja, confirmación y alta, no hacerlo podría suponer medidas disciplinarias.

No viajar fuera de su ciudad, salvo que el médico así lo justifique.

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