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Golpe de calor en el trabajo

30 julio, 2019

Golpe de calor en el trabajo
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Todos los veranos muchos trabajadores sufren un golpe de calor en el trabajo. Un riesgo que se acentúa si su actividad laboral se desarrolla en el exterior y/o durante las horas en las que hace una mayor temperatura.

Ciertos profesionales, como los que trabajan en las obras públicas, construcción, agricultura o, incluso, dentro del sector servicios si la actividad se desarrolla en el exterior; están especialmente expuestos a este problema. Ya que tienen que soportar temperaturas muy altas en los meses más calurosos.

Por eso, la necesidad de contar con unas medidas mínimas de prevención de riesgos derivados del estrés térmico se recoge, además de en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y en el Reglamento de los Servicios de Prevención, en el Real Decreto 486/1997.

Este recoge la necesidad de garantizar unos rangos óptimos de temperatura y humedad en el trabajo y una serie de medidas preventivas básicas para prevenir el riesgo de un golpe de calor en el trabajo.

A continuación, explicamos qué es un golpe de calor en el trabajo y sus síntomas, las medidas para prevenirlo y cómo actuar ante los golpes de calor.

 

¿Qué es un golpe de calor?

El calor es un riesgo muy importante para nuestra salud. Para poder funcionar correctamente, la temperatura de nuestro cuerpo tiene que rondar siempre los 38º. Si esta aumenta demasiado, afectará a nuestra salud y rendimiento, pudiendo incluso producir la muerte si se eleva a partir de los 40,5º.

Cuando hace mucho calor, nuestro organismo tiene que realizar un mayor esfuerzo para mantener una temperatura corporal estable. Aumenta la sudoración y la dilatación de nuestros vasos sanguíneos. Si la temperatura sigue subiendo puede sufrir una deshidratación y, además, nuestro órganos no podrán funcionar correctamente.

Esto, acaba resultando en un golpe calor que puede llevar a un fallo multiorgánico que puede terminar en un coma o incluso en la muerte.

Para evitar estas consecuencias, además de aplicar las medidas preventivas que se explicarán más adelante, es importante reconocer los primeros síntomas. Son los siguientes:

  • Temperatura corporal elevada
  • Escalofríos.
  • Desorientación.
  • Comportamiento fuera de lo normal.
  • Enrojecimiento y sequedad en la piel.
  • Respiración acelerada.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Dolores de cabeza, cefaleas.
  • Mareos y vómitos.
  • Falta de sudoración en los casos más extremos.

 

Medidas para prevenir un golpe de calor en el trabajo

La prevención es nuestro mejor aliado para evitar sufrir un golpe de calor en el trabajo. En su mayoría son acciones muy sencillas que pueden incorporarse al ambiente y rutina laboral para prevenir accidentes derivados del calor excesivo.

Las principales medidas para prevenir un golpe de calor en el trabajo son las siguientes:

  1. Evitar o reducir el esfuerzo físico en las horas más calurosas del día.
  2. Proteger la cabeza en caso de que la actividad laboral se realice a la intemperie.
  3. Mantener una hidratación adecuada: Ha de beberse con frecuencia, incluso aunque no sientas sed. Además, hay que evitar el alcohol y los refrescos con mucho azúcar o teína.
  4. En oficinas, controlar la correcta ventilación y aire acondicionado.
  5. Hacer descansos, aprovechando para humedecer las muñecas y la cara.
  6. Optar por las comidas ligeras. En el caso de contar con jornada intensiva, tomar un pequeño tentempié a media mañana y esperar a llegar a casa para una comida más contundente.
  7. Distribuir mejor el volumen de trabajo y las tareas para hacerlas más llevaderas.
  8. Informar y formar a todos los trabajadores sobre los riesgos del calor y medidas preventivas.

 

¿Cómo actuar ante un golpe de calor en el trabajo?

Aunque aplicar las medidas preventivas permite reducir en gran medida las posibilidades de sufrir un golpe de calor, las situaciones de riesgo no pueden evitarse completamente.

A continuación describimos cómo actuar si observamos que una persona está sufriendo un golpe de calor en el trabajo:

  • Colocar al trabajador en una zona a la sombra.
  • Si es posible, darle una ducha con agua fría. Con una temperatura de entre los 15 y los 18 grados.
  • En caso de que el trabajador esté consciente, darle agua para beber. A poder ser, fría.
  • Si se encuentra inconsciente colocarlo recostado sobre el lateral del cuerpo, con la cabeza ladeada, el brazo inferior extendido hacia atrás y el superior flexionado hacia delante. Las piernas han de estar flexionadas.
  • Cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia. Si es posible combinarlas con un ventilador o aire acondicionado, mejor.
  • Traslade al paciente al hospital lo antes posible.

 

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