Anteriormente ya habíamos abordado de manera general los riesgos laborales del personal de Ayuda a Domicilio; sin embargo, en esta ocasión queremos dar un paso más y centrar la atención en los riesgos psicosociales que están presentes en el trabajo de este colectivo altamente feminizado, así como en las medidas preventivas necesarias para afrontarlos de manera eficaz, con el fin de promover entornos laborales más seguros, saludables y sostenibles para quienes desempeñan esta labor esencial.
La evidencia científica disponible desde hace tiempo, y reafirmada en la actual experiencia práctica, señala que entre los riesgos psicosociales a los que estas trabajadoras están expuestas destacan:
- Las altas cargas de trabajo y ritmo, con poca influencia y bajas posibilidades de desarrollo profesional.
- Escaso apoyo social por parte de sus superiores y sensación de no ser valoradas.
- Falta de autonomía para tomar decisiones en sus tareas, viéndose obligadas a hacer lo que les indican usuarios, familiares de usuarios y coordinadores de la empresa.
- Ausencia de trabajo en equipo, por lo que manifiestan trabajar en soledad, lo cual las priva del apoyo social de sus compañeras.
- Grandes dificultades para conciliar su vida personal con el trabajo.
Más de la mitad de las trabajadoras han sufrido violencia verbal y, en menor medida, violencia sexual o física. La mayor parte de la violencia y el acoso sexual la sufren mujeres inmigrantes.¹
Entre otras consecuencias negativas, también se identifican de forma principal en estos colectivos los trastornos musculoesqueléticos y estados de fatiga.²
La exposición a factores de riesgo psicosocial y sus consecuencias sobre las trabajadoras puede acabar generando también un impacto no deseado sobre las propias organizaciones:³
- Deterioro de la calidad de la prestación del servicio.
- Incremento de la insatisfacción de los usuarios y clientes.
- Mayores tasas de absentismo.
- Aumento de los incidentes y accidentes.
- Incremento de las tasas de rotación.
- Disminución de la productividad y del rendimiento.
- Deterioro de las relaciones interpersonales y del ambiente de trabajo.
- Disminución del compromiso.
- Aumento de quejas de usuarios y clientes.
- Incremento de la conflictividad laboral.
Entre las actuaciones preventivas que sería necesario poner en marcha pueden destacarse las siguientes:⁴
- Habilitar un canal para comunicar situaciones de violencia por parte de usuarios, familiares o terceras personas.
- Realizar evaluaciones preliminares de las necesidades y problemática de los usuarios para informar a las trabajadoras y ajustar las tareas a llevar a cabo.
- Crear un foro de trabajo para analizar las posibles carencias y problemas del entorno doméstico (falta de ayudas mecánicas, adaptación de baños, etc.), con el fin de gestionar las posibles soluciones.
- Agrupar la actividad de cada trabajadora por áreas geográficas para optimizar los desplazamientos.
- Formar en técnicas de movilización en el domicilio.
- Favorecer el apoyo y la formación por parte de la empresa al tratar o convivir con familiares especialmente conflictivos.
- Aumentar las facilidades por parte de la empresa para implantar ayudas técnicas en los domicilios.
- Habilitar sistemas de comunicación inmediata entre la trabajadora y la organización cuando se presta el servicio.
- Definir protocolos de actuación para manejar situaciones conflictivas.
- Formar a las trabajadoras en técnicas de afrontamiento del estrés, habilidades de comunicación, trato al usuario y a familiares, manejo de la implicación emocional en los problemas de los usuarios, y reconocimiento y gestión de la violencia.
Fuentes:
¹ Laboratorio-Observatorio de Riesgos Psicosociales (LARPSICO). Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. Junta de Andalucía.
²⁻³ Guía para la gestión de los riesgos psicosociales en la actividad de cuidado de personas mayores. INSST. Ministerio de Trabajo y Economía Social.
⁴ El trabajo en residencias y en servicios de atención domiciliaria. Factores de riesgo psicosocial y medidas preventivas. Fichas Prácticas. INSST.







